El Himno Nacional: más de un siglo de transformaciones

La canción patria ha tenido muchos cambios; el último fue en 2006.

¡Salve oh Patria, mil veces oh Patria! Lo cantas todas las semanas en la escuela o en el colegio. Otras veces lo haces en un estadio o en un coliseo. Lo puedes ver y escuchar en la televisión o en la radio. O te conmueve cuando lo interpretan en algún lejano país, después de que un deportista ecuatoriano ha conseguido una medalla de oro. Lo cierto es que la canción patria más conocida por ti y por tus compañeros ha tenido muchos cambios. Cambios tan recientes, como el que experimentaron tu mamá, tu papá o hasta tu hermano mayor.

Si, así mismo. Tal como el resto de símbolos patrios (como el escudo y la bandera), el himno ha sufrido varias transformaciones. Con letra del ambateño Juan León Mera (en 1865), y compuesto (en 1869) por el músico francés Antonio Neumane, el Himno Nacional ecuatoriano ha transitado por múltiples cambios de fondo y forma. En 1977, de manera oficial, el Gobierno redujo la duración de su interpretación a dos coros y una estrofa, tal como lo es ahora. Así, sería más fácil de recordarlo y de cantarlo.

El más reciente de los cambios sucedió hace doce años.

La versión original de Neumane tenía como tono si bemol: solo los cantantes de ópera lo podían interpretar. En 1901, los arreglistas oficiales cambiaron el tono a sol mayor, dos tonos y medio más bajo que la versión original. Pese a esto, la canción patria seguía teniendo dificultades en su interpretación. Finalmente, por iniciativa del músico Álvaro Manzano y la Orquesta Sinfónica Nacional, el tono actual es fa mayor, es decir tres tonos y medio más bajo que la composición original del siglo XIX. La propuesta de Manzano tuvo una aceptación generalizada: ahora más gente podía cantar el himno sin desafinar o lanzar un gallo. La primera interpretación del Himno Nacional con este nuevo tono tuvo lugar en la Copa Mundial de Fútbol de Alemania, justo antes de los partidos de la selección de Ecuador.

Entonces ya puedes preguntar a tu mamá o a tu tío sobre todos estos cambios, y cómo ellos lo vivieron (¡y cómo lo cantaron!). Tú también puedes experimentarlos en tu clase de música o experimentando con tu instrumento musical preferido.

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